Semana de la Antropología en Barcelona. Presentación del proyecto “Matriarcados” y estrena del documental: “El matriarcado bijagó de Guinea Bissau, 16 años después (2005-2021)”, en el Museu Etnològic i de Cultures del Món de Barcelona, el 26 de noviembre 2024, a las 12h.

Durante la Semana de la Antropología en Barcelona, en su novena edición, el martes 26 de noviembre 2024, a las 12h y hasta la 13’30h, en el Museu Etnològic i de Cultures del Món MuEC (C. Montcada 12, Barcelona), presentaré mi proyecto “Matriarcados” en el que trabajo desde hace veinte años. Estudio el día a día de estas comunidades matriarcales que estructuran una sociedad basada en el amor al grupo, donde el “ser” es más importante que el “tener”.
(2005) Aldea de Eticoga en la isla de Orango Grande, Guinea Bissau
En ellas la mujer es reconocida por su sabiduría en todos los ámbitos del trabajo, el bienestar y la ley. En cada sociedad es un poco diferente, en algunas al hombre le cuesta más decidir, es como un niño, en otras, la mujer y el hombre son complementarios, pero en todas ellas la naturaleza es una maestra que guía.
Durante la charla estrenaré el documental sobre la comunidad bijagó. Realicé mi primer viaje a esta etnia en el año 2005 y posteriormente regresé a finales del 2021.

(2021) Amburucu, Segunda y Anna durante la exposición matriarcados, con fotos del 2005
Que realidad encontré a mi vuelta…?
Entrada libre
Del libro Ebook; COMUNIDAD BIJAGÓ, 16 años después (2005-2021)
“Mi amiga Segunda da Silva de Amburucu Segunda da Silva vive en la aldea de Amburucu (83 habitantes), tiene 63 años y seis hijos; el hijo pequeño tiene 22 años y vive con ella y su marido Antón, el hijo mayor ha cumplido 47 años. A su hija Velita la fotografié hace dieciséis años bailando en la playa, ahora tiene 32 y vive en Bissau. Segunda ha educado a la familia según su ma dre la enseñó a ella, con la humildad de pedir perdón cuando se ha cometido una falta. En esta tierra matriarcal se aprende desde el corazón…
Segunda es una mujer sabia y muy guapa, la edad no le ha hecho perder su encanto natural, viste un sayo largo como las mujeres maduras y una camiseta blanca impoluta.Me hace entrar en su casa y charlamos sobre el paso del tiempo y sobre las mujeres y los hombres. Afirma: «Los hombres ahora quieren integrarse más en las decisiones y nosotras les hacemos más participes, pero continuamos decidiendo las cosas y organizando».

Aldea de Amburucu. Isla de Orango Grande
También me explica con serenidad: «Una mujer bijagó tiene que saber que tiene un marido que cuidar, ha de saber cuándo tiene hambre, tienes que lavar su ropa, procurar que el marido esté bien, y por otra parte el marido tiene que cuidar de su mujer: buscar dinero para dárselo, trabajar, procurar por la descendencia. La mujer tiene derecho, el hombre tiene derecho. El hombre tiene que ser atento y llevarle a la mujer ropa bonita para que vaya guapa y no mal vestida. Tiene que mirar por la casa y su familia, no entrar en el mal camino… Después de un día de trabajo es bueno sentarse juntos y agradecer lo que la naturaleza nos concedió».

(2005) Ceremonia de cortar la paja. Orango Grande
Ella, aparte del trabajo de la casa y la educación de los hijos, de joven se dedicaba a la artesanía de muebles que elaboraba con la madera de las palmeras tara, también realizaba esteras que vendía en Bubaque, y así traía dinero a casa para la ropa de los niños, para los zapatos, para los gastos de la escuela. Antón, su marido, trabajaba cortando el fruto de la palmera para obtener el aceite de palma que vendía en la ciudad. Le pregunto sobre su matrimonio con Antón y me dice que la manera de vivir tantos años con un hombre y sentirse bien es «que ambos estén por la casa y el uno por el otro». También es importante para ella que la mujer eduque bien a sus hijos e hijas con los valores de la cultura bijagó, porque el trabajo, el respeto, la educación y el compartir benefician a una persona como ser humano”.